Agricultura ecológica

No solo, no malgastar el agua es ecológico, o contratar electricidad pero usarla racionalmente, pues también lo es la práctica de la agricultura ecológica. Sería importante indagar sobre la práctica de la agricultura convencional, pues está se presenta como la la más habitual y ella no es exactamente la que nos brinda más beneficios. 

Pero es importante traer a colación que la misma surgió a partir de la revolución industrial con la finalidad de  mejorar la productividad y con ello el empleo de la mano de obra en el campo. De acuerdo a lo anterior, el objetivo de este tipo de actividad era conseguir que la producción fuera más eficiente y de esta manera se pudiera  producir una mayor cantidad de alimento con la idea de erradicar el hambre en el planeta, planteamiento que aún es una utopía. 

De donde surge la idea de la Agricultura ecológica

Pero entrando en tema, la agricultura surge como una apuesta por una explotación agrícola que sea más autónoma y que se encuentre basada en el empleo óptimo de los recursos naturales sin que se hayan empleado productos químicos, sintéticos ni organismos genéticamente modificados. Es en estas premisas donde encontramos precisamente la importancia de tal práctica, en las diferencias en el uso de los productos químicos. 

Y es que resulta que los opositores o no partidarios de la agricultura ecológica, usan ese rechazo a los químicos como un argumento principal al no usarlos justo en el momento en el que se originan enfermedades o plagas en la producción deteniendo la misma. Lo que podría interpretarse como que, si toda la agricultura se tratara de manera ecológica, ello implica que se le debe poner un freno de ipso facto al consumo debido a una plaga. O, bien, ocupar nuevos terrenos con el fin de cultivar. Pero estos se convertirían en demasiados con la idea de abastecer a la población mundial que ello incluiría hasta los protegidos.

Pero ello no sería todo, pues otro de los inconvenientes que podría arrojarnos la agricultura ecológica es la conocida huella ecológica. Se trata de un indicador que mide el impacto ambiental que se ha generado debido a la demanda a manos de los humanos de los recursos y se encuentra estrechamente relacionada con la capacidad ecológica con la que cuenta la Tierra a fin de regenerar sus recursos. 

Como se trata de un concepto algo complicado, sólo diremos que la huella de carbono, es decir, el CO2 que se emite en todas las fases de elaboración de un producto, y también en la huella hídrica o cantidad de agua que es empleada. De manera que, tales especificaciones no se encuentran etiquetadas los productos ecológicos, pues la única referencia que aparece es que todo lo utilizado es natural. Por lo que, nos lleva a pensar que se trata de una estrategia de marketing con la que se ha logrado calar en el pensamiento del consumidor con el fin de conseguir asociar lo ecológico con lo bueno.

Finalmente, la cuestión radica en la reducción de la huella ecológica y esto es exactamente lo que ha logrado la agricultura tradicional a través de planteamientos como las semillas genéticamente modificadas, cosa a la que se opone radicalmente la agricultura ecológica.